Prevención secundaria
En el caso de la enfermedad de Kawasaki (EK), el manejo a largo plazo y la prevención secundaria se solapan. En 2019, la American Heart Association (AHA) publicó recomendaciones generales para la reducción del riesgo cardiovascular en pacientes pediátricos de alto riesgo, incluyendo aquellos con EK.[80] Sin embargo, los autores de este tema sugieren que se sigan las recomendaciones más detalladas sobre manejo a largo plazo de las guías de práctica clínica de la AHA de 2017 y de 2024.[1][28]
Promover un estilo de vida y actividades saludables en cada visita.
Utilizar un fármaco antiplaquetario alternativo como el clopidogrel si está indicado un tratamiento a largo plazo con ácido acetilsalicílico, pero el paciente no puede tolerar el ácido acetilsalicílico o es resistente a este.
Restringir los deportes de contacto físico en pacientes con anticoagulación o terapia antiplaquetaria doble. La participación en deportes competitivos o actividades de alta intensidad debe estar guiada por los resultados de las pruebas de isquemia miocárdica inducible o de las arritmias inducidas por el ejercicio.
Evaluar los factores de riesgo cardiovasculares, incluyendo la presión arterial, el lipidograma en ayunas, el índice de masa corporal, la circunferencia de la cintura, la dieta, la actividad y el tabaquismo a intervalos de tiempo adecuados a la gravedad de la enfermedad.
Incluir los antecedentes y la exploración física, la ecocardiografía y la electrocardiografía en la evaluación cardiológica de seguimiento en intervalos de tiempo adecuados a la gravedad de la enfermedad.
Incluir la prueba de esfuerzo con ecocardiografía, prueba de esfuerzo con estudios por imágenes mediante resonancia magnética (IRM), la prueba de esfuerzo con medicina nuclear o la tomografía por emisión de positrones en la evaluación cardiológica adicional para detectar la isquemia miocárdica inducible a intervalos de tiempo adecuados a la gravedad de la enfermedad.
Incluir angiografía por tomografía computarizada, resonancia magnética o angiografía invasiva si se necesitan más estudios por imágenes a intervalos de tiempo adecuados a la gravedad de la enfermedad.
El asesoramiento reproductivo es importante para los pacientes con antecedentes de EK, pero la evidencia para orientar las recomendaciones es limitada.[1][79] Con base en la experiencia clínica en la práctica, los pacientes con secuelas cardíacas significativas que toman anticoagulantes sistémicos o terapia antiplaquetaria doble deben evitar los anticonceptivos orales que contienen estrógenos cuando sea posible debido al mayor riesgo de trombosis. En pacientes con alteraciones coronarias residuales, el embarazo debe ser supervisado por un equipo multidisciplinario que incluya un cardiólogo que esté familiarizado con el manejo de pacientes con EK. Puede ser necesario alterar la tromboprofilaxis durante el embarazo y el parto.[1]
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